El Nuevo Testamento Proclama Que ¡Jesús es Dios!
1. Tomás confesó a Jesús como ambos Señor y Dios
Juan 20:28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
2. Según Hechos, la iglesia fue comprada con la sangre de Jesús.
Hechos 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
3. Pablo describió a Jesús como “nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”
Tito 2:13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
4. Pedro lo describió como “nuestro Dios y Salvador Jesucristo”
2 Pedro 1:1 Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra.
5. Nuestros cuerpos son los templos de Dios
I Corintios 3:16-17 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
Y sabemos que Cristo mora en nuestros corazones
Efesios 3:17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
6. El Libro de Colosenses enfatiza fuertemente la deidad de Cristo.
Colosenses 2:9 “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”
Colosenses 1:19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud.
Según estos versículos de Escritura, Jesús no es simplemente una parte de Dios, sino que el total de Dios es residente en El.
Si hubiera varias personas en la Deidad, según Colosenses 2:9 ellos todos serían residentes en la forma corporal de Jesús.
Nosotros somos completos en El
Colosenses 2:10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
Todo lo que necesitamos de Dios lo podemos hallar en Jesucristo solamente.
Concluimos que el Nuevo Testamento atestigua la plena deidad de Jesucristo.