El Verbo
Juan 1 enseña de una manera hermosa el concepto de Dios manifestado en la carne.
En el principio era el Verbo (griego, Logos). El Verbo no era una persona aparte o un dios aparte, tal como la palabra de un hombre no es una persona aparte de él.
Más bien el Verbo era el pensamiento, el plan, o la mente de Dios. El Verbo estaba con Dios en el principio y realmente era Dios mismo (Juan 1:1).
La Encarnación existía en la mente de Dios antes que el mundo comenzó. Desde luego, en la mente de Dios el Cordero fue inmolado antes de la fundación del mundo
I Pedro 1:19-20 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
Apocalipsis 13:8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.
En el uso griego, logos puede significar la expresión o el plan como existe en la mente del pregonero—como un drama en la mente de un dramaturgo—o puede significar el pensamiento como proferido o de otra manera físicamente expresado—como un papel que se juega sobre el escenario.
Juan 1 dice que el Logos existía en la mente de Dios desde el principio del tiempo. Cuando llegó el cumplimiento del tiempo, Dios puso aquel plano en acción.
El puso carne sobre aquel plan en forma del hombre Jesucristo. El Logos es Dios expresado.
Como dice John Miller, el Logos es “Dios expresándose a Sí mismo.”
1 Actualmente, La Biblia Amplificada (inglés) traduce la última frase de Juan 1:1 así: “El Verbo era Dios mismo.”
Flanders y Cresson dicen, “El Verbo era el medio de divulgación propia de Dios.”
2 Este pensamiento es ilustrado a más profundidad por el versículo 14, que dice que el Verbo encarnado tuvo gloria como del unigénito del Padre, y por el versículo 18, que dice que el Hijo ha dado a conocer al Padre.
En la filosofía griega, el Logos llegó a significar razón o sabiduría como el principio controlador del universo.
En el día de Juan, algunos filósofos griegos y teólogos judíos influidos por el pensamiento griego (especialmente el filósofo judío, Filo de Alejandría) le observaban al Logos como una deidad secundaria inferior o como una emanación de Dios en el tiempo.
3 Algunas herejías cristianas, incluyendo una forma emergente del gnosticismo, ya estaban incorporando estas teorías en sus doctrinas, y por lo tanto relegándole a Jesús a un papel inferior.
Juan deliberadamente usó su propia terminología para contraprobar estas doctrinas y para declarar la verdad.
-El Verbo no era inferior a Dios; era Dios (Juan 1:1).
-El Verbo no emanó de Dios a través de un periodo de tiempo; estuvo con Dios en el principio (Juan 1:1-2).
Jesucristo, el Hijo de Dios, no era otro que el Verbo, era Dios, dado a conocer en la carne. Anote también que la palabra griega pros, traducida “con” en el versículo 1, es la misma palabra traducida “en lo que a . . . se refiere” en Hebreos 2:17 y 5:1. Juan 1:1 podría incluir en sus significados, por lo tanto, lo siguiente:
“El Verbo se refería a Dios y el Verbo era Dios,” o, “El Verbo se refería a Dios y era Dios.”